Faro desde el ObeliscoEl faro desde el obelisco

Como ya mencioné, el puente 25 de Abril es un ícono de Lisboa, se ve desde muchos puntos de la ciudad, según vimos no se puede cruzar a pie pero sí en tren, al otro lado queda otra ciudad que sería parte del área metropolitana de Lisboa pero que igual tiene su propia administración, así que no sé si cuenta como otra ciudad o no. Desde Lisboa se ve al otro lado del río Tajo una figura de un Cristo que recuerda al famoso del Corcovado, así que quisimos ir hasta allá para verlo más de cerca. También aprovechamos nuestro tiempo para darnos otras escapadas desde Lisboa.

¿Cómo llegar al Cristo de Almada desde el centro de Lisboa?

Almada es una ciudad que se encuentra en la región de Lisboa e Setúbal, en la orilla sur del río Tajo. Limita al norte con Lisboa y se extiende hacia el oeste y el sur, bordeando el océano Atlántico. La ciudad tiene unos 170.000 habitantes.

Se puede pasar a Almada desde el centro de Lisboa usando la red de comboios, el tren pasa sobre el puente 25 de Abril, pero nosotros no usamos esa opción. Nosotros pasamos usando los ferris de la ciudad, llegamos a la estación Cais do Sodre y desde allí abordamos el ferri hacía Cacilhas, este es un puerto del otro lado del río en la ciudad de Almada, una vez allí pueden caminar y buscar la avenida Dom Nuno de Alvares, esta es la calle principal de la ciudad, hay servicio de tranvía pero pueden caminar sin lío hasta el Cristo, en el camino encontrarán todo tipo de comercio y restaurantes, especialmente cerca a la zona del puerto que parece ser la zona más turística.

El recorrido a pie es de unos 40 minutos, pero otra opción es tomar el autobus 101 que sale del puerto de Cacilhas, el bus sale dos o tres veces por hora y cuesta solo 1,5 euros que tendrán que pagar en efectivo, el trayecto es de solo 15 minutos y los deja prácticamente en la puerta del complejo que alberga la gigantesca estatua. Y sí, la historia dice que el cardenal Manuel Goncalves en una visita a Brasil en 1934 vio el Cristo de Rio de Janeiro y quiso construir uno en Lisboa, su idea se materializó en 1949 cuando se empezó a construir esta imitación que se inauguró en 1959 y se convirtió en la mayor atracción de esta pequeña ciudad.

La estatua tiene una altura de 28 metros sobre un pedestal de 82 metros, además está en una colina, por lo tanto es un excelente mirador de la ciudad de Lisboa, es una maravilla ver a la ciudad de frente, sin embargo, el día que fuimos había una especie de niebla que no nos dejó apreciar totalmente la vista, pero aún así valió la pena. Además del Cristo hay un santuario, una capilla, y un restaurante, además de otras estatuas y zonas verdes para pasar el rato. El sitio es lindo para pasar un par de horas, tal vez almorzar o hacer picnic y ya, la entrada es gratis, no sé si se pueda entrar como tal a la estatua pero de todas formas ya no creo que mejore mucho la vista así que no vale la pena.

Respecto a Almada no hay mucho más que contar, no es un sitio que sobresalga por muchas cosas más. así que elegimos otros sitios para darse una escapada desde Lisboa, elegimos un sitio que creo que es un obligado si llegaron hasta acá y tienen algo de tiempo extra, es el Cabo da Roca, el sitio más occidental de toda Europa.

¿Cómo llegar al Cabo de Roca, el fin de Europa?

Para llegar a Cabo da Roca pueden usar la línea de comboios hasta Cascais, el recorrido cuesta 2,25 euros, una vez estén en la estación de Cascais deben ir a la terminal de buses que está conectada a través de un túnel con la estación, allí deben tomar el autobús 403 que cuesta 4.3 euros y que tendrán que pagar en efectivo (guarden el mismo valor para el pasaje de vuelta). El recorrido tarda menos de media hora y el bus los deja prácticamente sobre el acantilado. Una vez se bajen verán un pequeño edificio con un faro que estaba cerrado, y un obelisco con una placa conmemorativa que explica que están parados en el punto más occidental de la Europa continental en la latitud 38º 47 norte y la longitud 9º 30 oeste y a 140 metros sobre el nivel del mar.

Durante mucho tiempo los romanos consideraron que este punto era el fin del mundo y en una placa hay una bella frase del poeta Luis Camoes: «Donde la tierra acaba y el mar comienza» .El sitio es sencillamente hermoso, son varios kilómetros de acantilado con el hermoso océano Atlántico de frente, nosotros fuimos un miércoles relativamente temprano, antes del mediodía y aún no habían muchos turistas, estuvimos un par de horas y sí llegaron algunos más pero no tantos, supongo que en condiciones normales debe haber más gente.

La mayoría simplemente van a tomarse las respectivas fotos caminar algo alrededor y ya, otros pocos se van a hacer senderismo por las rutas que ofrece el sitio. Nosotros admiramos un rato, nos tomamos una cerveza que habíamos comprado en la estación de Cascais, luego almorzamos sanduches sentados en alguna roca mirando hacía el océano, luego esperamos el bus de vuelta, tienen que tener cuidado con los horarios ya que solo pasa cada media hora.

Llegar hasta Cascais y Estoril desde la ciudad de Lisboa

De vuelta a Cascais decidimos caminar por la playa, de hecho una de las atracciones de esta pequeña ciudad es precisamente el camino por las playas que conectan Cascais con Estoril, es una caminata de unos 2 kilómetros por toda la costa, se atraviesan las playas de ribera de Cascais, Duquesa, de Rata y finalmente de Tamariz, y si quisieran pueden seguir por toda la costa incluso hasta Belem o Lisboa. Una de las cosas más lindas es ver como cae la tarde frente a la playa.

Después de la caminata que nos tomó más o menos una hora llegamos a Tamariz, justo al lado está la estación de tren de Estoril, al frente de la estación y cruzando la avenida Marginal, están el bello jardín de Estoril y al fondo se ve el casino más grande de toda Europa, el Casino Estoril fue inaugurado en 1931 y dice la leyenda que fue la inspiración para el Casino Royale de la serie del 007.

Cata nunca había entrado a un casino así que aprovechamos la oportunidad para ir y conocerlo por dentro, preguntamos si podíamos entrar sin jugar y nos dijeron que sí, nos tomaron fotos y nos dieron una especie de boleto para poder entrar. El edificio es muy elegante, antes de entrar al casino como tal hay una especie de galería de arte, al atravesarla encontrarán todas las máquinas de azar. No estaba tan lleno pero sí habían varias personas jugando, nosotros nos sentamos en una de las ruletas que son completamente virtuales, algo que no me gustó, y pusimos en juego un billete de 20 euros, aunque acordamos que solo apostaríamos 5. Jugamos unas cuantas veces hasta que ganamos 5 euros, retiramos las ganancias y nos fuimos felices de haber visto el edificio y haber ganado, aunque fuera poco. Vale aclarar que no se pueden tomar fotos del interior del casino.

Para finalizar, voy a hablar de un sitio que merecería un post completo para sí, pero que por las restricciones o la mala suerte no pudimos conocer bien. Se trata una escapada desde Lisboa que no puede faltar: Sintra, es una pequeña ciudad ubicada al noroeste de Lisboa y que tiene varios atractivos a pesar de ser relativamente pequeño.

Un poco de Sintra

Tal vez elegimos mal la fecha porque fuimos en pleno día de navidad, llegamos lo más temprano posible, el recorrido desde Belem es un poco largo pues deben llegar hasta Alcantara Mar usando los Comboios, desde allí deben caminar unos 15 minutos hasta Alcantara Terra, desde allí ir hasta Rossio y desde allí hasta Sintra, el recorrido puede ser perfectamente de hora y media, o dos horas. Igual el pasaje por trayecto es de a penas 2.25 euros. Al llegar a la estación de Sintra verán la señalización para ir al centro de la ciudad, el recorrido a pie es de unos 15 minutos y de lejos se ve una especie de pueblo de cuento muy simpático, las casas y edificios están pintadas en colores pastel igual que en Lisboa.

Al llegar al centro lo primero que verán será el Palacio Nacional es un edificio muy bello pintado de blanco y con tejado de barro, el palacio data del siglo XV y de hecho tiene aspectos que recuerdan la ocupación árabe de la península. Alrededor del palacio hay cafés y restaurantes con comida típica de Portugal, de hecho aprovechamos para comer francesiña, un sanduche con muchos embutidos, queso y bañado en una salsa con un toque de licor, cada combo costó 10 euros. Allí también podrán encontrar pasteles de belem y pasteles de queso típicos de la región. Podrán caminar por pequeñas calles empianadas y encontrar restaurantes y pequeñas tiendas escondidas.

Si siguen caminando por la avenida Almeida Garret encontrarán otra atracción, la Quinta de Regaleira, una hermosa casa construida en el siglo XIX por un millonario llamado Carvalho Monteiro, este quería un sitio para albergar sus colecciones de arte, también hay una capilla en el sitio, pero desafortunadamente estaba todo cerrado así que no pudimos ver mucho, no supimos nunca la razón del cierre.

Otro sitio que encontramos cerrado fue el acceso al parque que va a dar a las grandes atracciones del lugar, el Palacio da Pena y el Castillo de los Moros, para llegar tienen que caminar por el parque natural y los caminos que intentamos recorrer estaban cerrados ese día, no había nadie que nos diera información ni carteles informativos, así que nos perdimos lo mejor de Sintra. Prometimos que volveríamos pero por una u otra razón esa promesa no la cumplimos. Esto es algo que deben planear bien para no perderse este sitio que al parecer es muy recomendado.

Y pues bien, no solo Lisboa es excelente, sus alrededores también, hay kilómetros y kilómetros de playa, tanto en la zona de Cascais como al lado de Almada (Caparica), aunque allá tampoco fuimos, hay sitios ricos en historia como Estoril o Sintra y sitios curiosos como el Cabo da Roca o Almada, y estoy seguro que no vimos ni la mitad de lo que hay para ver, sin lugar a duda el tiempo no les alcanzará para descubrir todos los rincones de esta zona del país. Con este post cierro el ciclo de Lisboa y no puedo decir nada más: ¡Quedé enamorado de esta ciudad!

por Camilo J

Ingeniero de sistemas con más ganas de viajar que trabajar ¿Ya leiste mi libro? https://www.amazon.com/dp/B0B4YR7KLM

Un comentario en «Escapadas desde Lisboa»
  1. […] Luego seguimos nuestro camino hasta el rio Tajo, pero antes pasamos cerca al Parque de las Necesidades, muy cerca se ve un escenario que nos llamó la atención pues se ven barrios populares de casas pequeñas y algunas ya derruidas pintadas con colores pasteles, que son comunes en la ciudad, en muchas casas había ropa tendida en las afueras de las ventanas y puertas dando un aspecto muy simpático y que nunca había visto en otro sitio de Europa (la foto está más arriba). Nuestro objetivo era el Puente 25 de Abril que atraviesa el río Tajo y une las ciudades de Lisboa y Almada, el puente es colgante y fue construido entre 1960 y 1966 y con sus más de 2 kilómetros de longitud es el más largo de este tipo en Europa, es además uno de los símbolos de la ciudad y una de las postales más lindas que verán, además porque desde allí se puede ver el Cristo de Almada, pero de eso hablaré después. […]

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